Baja un cambio

 

Estoy de vuelta. Ya hace más de un mes que no posteo. Y estaba extrañando mi participación en el blog.

Pero estoy de paso.  Encontré este relato (real) en la web y me pareció que sería muy bueno compartirlo con mis lectores.

Una historia para reflexionar.

 

Washington DC, estación metropolitana del metro, en una fría mañana de 2007.

El hombre del violín tocó seis piezas de Bach por aproximadamente 45 minutos. Durante ese tiempo, cerca de 2000 personas pasaron por la estación, la mayoría rumbo a sus trabajos.

A los 3 minutos un hombre de edad mediana notó que había un músico tocando. Enlenteció su paso y se detuvo por unos segundos, para luego apurarse para cumplir con su horario.

A los 4 minutos, el violinista recibió su primer dolar: una mujer arrojó la moneda en el sombrero y, sin detenerse, siguió caminando.

6 minutos: un hombre joven se recuesta contra la pared para escucharlo, luego mira su reloj y comienza a caminar nuevamente.

10 minutos: un niño de tres años se detiene pero su madre tironea de él apuradamente. El niño vuelve a detenerse para ver al violinista, pero la madre tira con más fuerza y lo obliga a seguir caminando, aunque sin dejar de dar vuelta la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por muchos otros chicos. Todos los padres, sin excepción, forzaron a sus hijos a seguir caminando rápidamente.

45 minutos: el violinista tocó continuamente. Sólo 6 personas se detuvieron a mirarlo por un rato. Unas 20 le dejaron dinero pero continuaron su camino al mismo ritmo en que venían. El hombre recolectó un total de 32 dólares.

1 hora: el hombre terminó de tocar, y en lugar de la música hubo ruidos y silencio. Nadie lo notó. Nadie aplaudió, no hubo ningún tipo de reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los más grandes músicos del mundo. Tocó una de las más intrincadas piezas jamás escritas, en un violín valuado en 3,5 millones de dólares.

Dos días antes, Joshua Bell agotó las localidades de un teatro en Boston, con entradas que promediaban los 100 dólares.

La interpretación de Joshua Bell en el metro como incógnito fue organizada por el Washington Post como parte de un experimento social acerca de la percepción, gusto y prioridades de las personas.

La pregunta que se hacían: en un contexto común, pero a una hora inadecuada, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una posible conclusión al experimento podría ser la siguiente: si no tenemos un momento para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos del mundo, tocando algunas de las más bellas melodías escritas, con uno de los instrumentos más maravillosamente hechos… ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?

Bajá un cambio. Estás yendo demasiado rápido.

 

Visto en Atchús

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Ahorra y mejora tu economía

¿Estoy conciente de lo que gasto? Muchos de estos gastos ¿son necesarios? Si no lo son ¿como puedo prescindir de ellos?

Estas son algunas de las preguntas que debemos plantearnos cuando nos damos cuenta que resulta prácticamente imposible poder ahorrar algo de dinero, ya sea para algún gusto, proyecto o como fondo en caso de que surjan emergencias.

Es cierto, la economía ha sido golpeada por la recesión mundial y esto ha repercutido directamente en los sueldos de los trabajadores. Ya sea que trabajes en relación de dependencia o por tu cuenta, el dinero que entra a tus arcas a veces solo alcanza para cubrir las necesidades básicas. Sin embargo, no llegamos a darnos cuenta que podemos ahorrar algo más de dinero, si reducimos algunos gastos que solemos considerar “necesarios”, pero que en realidad no lo son. Vamos a ver: Sigue leyendo